sábado, 19 de diciembre de 2009

Esto es como el mar...

No sé por donde empezar, empezaría porque me siento mal, agobiada y cohibida, seguiría diciendo que no quiero sentirme como tal, continuaría diciendo que estoy harta. Pero nada de eso ocurre, todo está en mí, todo lo que me sucede me lo provoco yo de manera voluntaria e innecesaria, teniendo gente genial a mi lado cada día no tendría porqué preocuparme nada, pero me preocupa, ¿y por qué? Pues estoy casi segura que, será puro masoquismo y egoísmo las palabras que mejor definirían mi estado de ánimo, porqué nadie me ha hecho nada, absolutamente nadie, y no tengo motivos razonables para estar así con el mundo, en concreto con él. Él es la persona que me ha hecho feliz desde que lo conozco, ha sabido sacarme esa sonrisa que tanto me cuesta en momentos difíciles, la persona que me llena día a día con cualquier detalle, podría decir, que ahora mísmo le quiero, pero tengo miedo al compromiso, compromiso de la situación, de estar con alguien, compromiso de pareja, de saber querer, de conseguir una estabilidad, y de no derrumbarme a la mínima que pase algún temor por mi cabeza. Cuando estoy con él me siento en una nube, quiero que el tiempo no se acabe, no me hace falta nada más, es imprescidible para mí, es un momento único, ¿Quién sabe si se volverá a repetir? Por eso intento disfrutarlo, dejarme llevar y sentirlo, cosa que voy aprendiendo, tras que alguien me abriera los ojos y me aconsejara sobre lo que debía hacer. Cosa que no me gusta, que tendría que aprender por mí misma, que la vida es dura y hay que conseguir las cosas por el propio mérito de luchar para conseguir algo, cosa que he hecho hasta ahora.
Quizá, todo me ha parecido tan fácil que no lo he valorado, o no he sabido estabilizarme ante la situación, porque ya todo me parecía estable, no había que hacer ningun matíz, todo estaba hecho, pero no, en realidad todo estaba por hacer, es como una plantación sin semillas, pues todo lo que no había hecho nunca lo estoy haciendo ahora sin darme cuenta, el tiempo y él me ha enseñado a aprender a saber estar en una relación, estabilizarme, cosa que es muy dífícil siendo una persona inestable, aprendo a varlorar algo increíble y único, algo que jamás en 14 años había topado conmigo.
Incluso he llegado a pensar, que me hace falta que me hagan daño, para entonces, valorar más lo que tengo, lo que tube, y lo que nunca tube...

Todo está en mi cabeza, pero yo, te quiero como nunca había querido a nadie, contigo soy feliz, me das todo lo que necesito, y yo intento dartelo a tí, aunque tu me digas que lo he conseguido, todavia me queda mucho por hacer en esta vida, contigo o sin tí...Aunque por ahora, quiero que sea contigo.


En definitiva, a las mujeres nos gusta comernos la cabeza.

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